Mi palma quemada temblaba frente a mis ojos, al menos no estaba rota. Sentía tanto dolor como si mi cuerpo estuviera roto en pedazos, pero de todos modos, yo aún seguía en una pieza. Jin Seo-Mun parpadeo lentamente, no puede encontrar un lugar en su interior que no sienta este suplicio. En su mente sólo tenía imágenes de haber sido golpeado lo suficiente como para morir, por un grupo de alfas que veía por primera vez, la golpiza fue tan brutal, que ni siquiera le quedaban las fuerzas para gritar, así que solo podía esforzarse por seguir respirando. Para estos alfas con trajes negros, Seo-Mun ni siquiera era humano, solo algo despreciable. Al no provocarles el instinto para violarlo, abofetearon y golpearon su cabeza descargando sus frustraciones, el rostro de Seo-Mun y la parte superior de su cuerpo estaban llenos de magullasdas, cortes y demás suciedad. Tenían los pantalones puestos en su lugar, pero la camisa que llevaba estaba desgarrad...